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Mari Carmen no ha muerto por casualidad; se ha antepuesto el negocio de la vivienda al derecho a vivir

La formación morada denuncia que el desahucio, el deterioro sufrido
durante el proceso y la falta de una alternativa habitacional forman parte de
una cadena de responsabilidades políticas, económicas y judiciales

Podemos Ahal Dugu Nafarroa lamenta profundamente el fallecimiento de
Mari Carmen Abascal, de 87 años, que fue desahuciada el pasado 23 de
septiembre de la vivienda en la que llevaba cerca de 70 años. Tras años de
presión por un proceso de desahucio promovido por un fondo de inversión, Mari
Carmen fue arrastrada fuera de su hogar en camilla y trasladada al hospital,
donde finalmente ha fallecido.

Durante décadas, Mari Carmen había pagado el alquiler de su vivienda,
pero la llegada de un fondo de inversión cambió radicalmente su situación: la
renta pasó de 500 a 2.650 euros mensuales. Para el fondo era una operación
inmobiliaria y un negocio. Para Mari Carmen era su casa.

Desde Podemos Ahal Dugu Nafarroa consideramos que esta tragedia
pone frente al espejo a un sistema que ha decidido proteger la vivienda como
activo financiero antes que como derecho fundamental. Un sistema económico
sin alma ni conciencia, en el que los fondos de inversión pueden acumular
viviendas y buscar la máxima rentabilidad mientras las personas quedan
sometidas a procesos que pueden terminar expulsándolas de sus hogares.

Durante estos últimos años ha habido oportunidades legislativas para que
las instituciones actuasen. Se debía haber reforzado la protección de las
personas inquilinas y evitar situaciones como esta. No hacerlo también tiene
consecuencias. La propia reacción política posterior al caso de Mari Carmen
demuestra que medidas que durante años parecían imposibles de aprobar han
pasado, de repente, a estar sobre la mesa. No podemos aceptar que la respuesta
política llegue siempre después de la tragedia.

Huelga general; porque Mari Carmen no es un caso aislado

Lo ocurrido con Mari Carmen forma parte de un problema mucho más
amplio: una sociedad donde vivienda, el trabajo y los servicios públicos están
cada vez más sometidos a las mismas lógicas de rentabilidad y acumulación.
Por eso existen cientos de razones para apoyar la huelga general convocada
para el 11 de noviembre por las organizaciones y plataformas de vivienda. La
movilización nace de la reivindicación del derecho a una vivienda digna, pero
conecta directamente con otras muchas razones, que desde las luchas sociales
y laborales que llevan años desarrollándose en Navarra.

Hay razones para movilizarse cuando 13 personas trabajadoras han
perdido la vida en accidentes laborales en Navarra solamente durante los seis
primeros meses de 2026, el doble que en el mismo periodo de 2025. En ese
mismo periodo se registraron 6.796 accidentes laborales con baja. Navarra
presenta, además, el índice de incidencia más elevado del Estado, según los
datos presentados por CCOO.

Hay razones en la enseñanza pública, en la sanidad, en las bibliotecas y en
la cultura. Hay razones en la industria, allí donde trabajadores y trabajadoras han
salido a la calle para defender sus empleos y el futuro de sus centros de trabajo.

Hay razones en cada servicio público que se deteriora, en cada salario que no
permite llegar a fin de mes y en cada familia que tiene que elegir entre pagar el
alquiler, llenar la nevera o afrontar los gastos cotidianos.

Son luchas distintas, pero tienen un mismo fondo: quién tiene derecho a
vivir dignamente y quién tiene capacidad para decidir sobre nuestras vidas.

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